Taurina

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    Taurina

    La Taurina: su acción en el ejercicio y patologías
    Varias de las propiedades que se le atribuyen a la taurina como suplemento deportivo están basadas en estudios realizados en diversas patologías. Este informe tiene como objetivo explicar qué es la taurina y cuáles son sus alcances dentro del ámbito deportivo y patológico.

    LIC. MARÍA FERNANDA INSUA Y LIC. KARINA FUKS
    Tiempo estimado de lectura 19' 17''
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    Varias de las propiedades que se le atribuyen a la taurina como suplemento deportivo están basadas en estudios realizados en diversas patologías. Este informe tiene como objetivo explicar qué es la taurina y sus alcances dentro del ámbito deportivo como así también en diversas situaciones patológicas.

    La taurina es un aminoácido que se halla en forma natural en el cuerpo y en los alimentos (principalmente en la proteína animal). Su nombre se deriva de Bos Taurus (bilis de buey) de la cual fue aislada por primera vez hace más de 150 años. Difiere de la mayoría de los otros aminoácidos, en que no se incorpora a las proteínas, sino que existe como un aminoácido libre en la mayoría de los tejidos animales y es uno de los aminoácidos más abundantes en el músculo, el corazón, las plaquetas, y el sistema nervioso en desarrollo. La taurina se sintetiza en las células a partir del aminoácido azufrado metionina, en una ruta metabólica en la que participan una serie de moléculas azufradas y donde ocurren reacciones de demetilación, decarboxilación y oxidación.

    Aunque este aminoácido parece participar en varios procesos importantes, aún restan dilucidar y caracterizar algunas de las funciones del mismo. Hay evidencias de que sirve como un neurotransmisor (un mensajero químico para el sistema nervioso), un regulador de la sal y del equilibrio del agua (osmorregulación) dentro de las células y un estabilizador de las membranas celulares, ya que se ha demostrado que la taurina puede tener un rol importante en el cambio de algunas propiedades de la membrana, como la fluidez, la capacidad de transporte de algunos iones y la regulación de la actividad de algunas enzimas enlazadas a la membrana, así como también en el mantenimiento del potencial de la membrana y el pH intracelular.

    La taurina participa en la detoxificación de químicos extraños y también está involucrada en la producción y la acción de la bilis.

    La taurina es un factor importante para el desarrollo y el mantenimiento de la morfología y las funciones normales de la retina, y posee un rol significativo durante el desarrollo cerebral, modulando los procesos de diferenciación, migración, desarrollo y regeneración del sistema nervioso central, además posee un efecto protector en el daño neuronal producido por el neurotransmisor glutamato, y uno de los mecanismos por los cuales ejerce su efecto es previniendo o reduciendo la elevación de Ca2+ intracelular que produce el glutamato.

    La taurina no es considerada típicamente como un aminoácido esencial puesto que puede ser producida en el cuerpo a partir de los aminoácidos cisteína y metionina, aunque existe una tendencia actual a considerarla como un aminoácido condicionalmente esencial. La principal fuente dietaria de la taurina para el cerebro se obtiene a través de la leche en los primeros meses de vida, debido a que en la mayoría de los mamíferos tiene una alta concentración de taurina. A partir de esta y otras evidencias, se ha propuesto la necesidad de fortificar con taurina las fórmulas infantiles al comienzo de la lactancia, debido a que la leche de vaca contiene menores concentraciones de taurina que la leche humana. Además, se ha demostrado la importancia clínica de este sulfoaminoácido en el caso de niños que reciben nutrición parenteral total.

    Como estaría participando en funciones esenciales para ser humano, una deficiencia en la cantidad de taurina podría presumiblemente conducir a trastornos importantes de salud. En general, los médicos rara vez consideran la necesidad de un complemento de taurina, sin embargo, hay situaciones en las cuales puede ocurrir una deficiencia de la misma, y se vuelve esencial bajo condiciones estresantes como el ejercicio excesivo, en situaciones de trauma, o en los infantes alimentados con leche enlatada que no haya sido complementada con taurina. Por otra parte estudios en animales han demostrado que los niveles sanguíneos de taurina declinan con el avance de la edad, y que ciertas enfermedades pueden estar asociadas con deficiencias o requerimientos aumentados de este aminoácido. Se ha visto que la taurina es de valor en el tratamiento de varias enfermedades comunes y posee un potencial terapéutico interesante, ya que actúa a un nivel bioquímico básico en los procesos metabólicos. Al respecto, se ha demostrado que la taurina y la vitamina C revierten la respuesta anómala de los vasos sanguíneos asociada al tabaco, ya que el hábito tabáquico hace que los vasos sanguíneos se comporten como elementos rígidos en lugar de flexibles, impidiendo que se puedan dilatar en respuesta al aumento del flujo sanguíneo.


    Transporte de taurina

    La concentración de la taurina en un tejido específico está determinada no sólo por su capacidad de síntesis, sino además por la captación de la taurina que realizan los tejidos desde el plasma sanguíneo, mediante fenómenos de transporte. Se supone que la taurina comparte junto a la ß-alanina, la glicina y la hipotaurina (un precursor de la taurina), el mismo «carrier» o transportador ya que éstos compuestos tienen semejanza estructural con este aminoácido. De no existir un sistema eficiente de transporte para este sulfoaminoácido en algunos tejidos, no se explicaría las diferencias de concentración de 200 a 500 veces que existen en determinadas células con respecto al plasma sanguíneo.

    En el corazón, por ejemplo, el transporte de la taurina se ha encontrado asociado a receptores ß-adrenérgicos, lo cual puede ser importante pues significa que la entrada de la taurina está asociada al ión potasio (K+).


    Taurina y patologías asociadas

    "La suplementación con taurina mejora la fuerza del músculo cardíaco, previniendo el desarrollo de cardiomiopatía y disminuyendo la presión arterial"

    Explicación: En el corazón, la taurina comprende más del 50% de los aminoácidos libres. Se ha demostrado que mejora la fuerza del músculo del corazón, previniendo el desarrollo de cardiomiopatías (enfermedad del músculo cardíaco) en animales. En humanos, 7 pacientes con insuficiencia cardíaca congestiva debido a una enfermedad de las válvulas cardíacas, fueron tratados con taurina, 2 gramos 2 veces al día. Todos los pacientes se habían deteriorado a pesar del tratamiento farmacológico. Después de recibir la taurina, 5 de los 7 pacientes mostraron una mejoría marcada en los signos clínicos. Algunas probables explicaciones podrían ser: primero, la taurina promueve la natriuresis y la diuresis, presumiblemente a través de su actividad osmorregulatoria en el riñón, modula la secreción del factor atrial natriurético y regula la liberación de vasopresina. Segundo, la taurina media los efectos iónicos, regulando el flujo de intercambio Na+/Ca2+. Por último, la taurina atenúa las acciones de la angiotensina II sobre el transporte de Ca2+ y la síntesis de proteínas, minimizando de esta forma, las acciones adversas de la angiotensina II.

    Respecto a las enfermedades de la vista, se ha visto que se encuentran altas concentraciones de taurina en la retina, donde parece que funciona como un "buffer celular", protegiendo a las células fotorreceptoras de los efectos dañinos de la luz ultravioleta y de sustancias nocivas.

    La importancia de la taurina para el funcionamiento de la retina ha sido demostrada en estudios animales y en humanos.

    Cuando pacientes pediátricos y ancianos fueron alimentados sin taurina por largos períodos de tiempo, desarrollaron concentraciones plasmáticas subnormales de taurina y una función visual anormal. Después de que los niños fueron complementados con taurina, su visión regresó a la normalidad en la mayoría de los casos.

    En otra enfermedad en la que parece ser de utilidad este aminoácido, es en la diabetes, donde la concentración de taurina en el plasma y las plaquetas es significativamente más baja en un grupo de diabéticos insulinodependientes, que en individuos sanos. Cuando a estos individuos se les suministraron 500mg de taurina 3 veces al día durante 90 días, los niveles de taurina retornaron a la normalidad.

    Estos hallazgos sugieren que los diabéticos insulinodependientes son deficientes en taurina y que esta deficiencia causa una actividad excesiva de las plaquetas. La hiperactividad de las plaquetas puede contribuir a algunas complicaciones de la diabetes, particularmente la ateroesclerosis y el daño renal.

    Por tales motivos, la suplementación con taurina puede ayudar a prevenir parte del daño orgánico que ocurre en los diabéticos insulinodependientes. La prevalencia de la deficiencia de taurina en los diabéticos no insulinodependientes no se desconoce hasta el momento.


    Participa en la absorción de grasa

    Está relacionada con los cálculos biliares donde este aminoácido es un componente normal de la bilis, aunque no hay que olvidar que la glicina y la metionina son los otros aminoácidos esenciales para el funcionamiento adecuado de la vesícula biliar. La taurina se enlaza a ciertas sales biliares, y por ello mejora la digestión de la grasa, y los estudios realizados en animales han demostrado que la complementación con taurina puede inhibir la formación de cálculos biliares.

    Este efecto puede ser debido a una mejoría en el flujo de la bilis o a un cambio en la composición química de la misma, y se ha demostrado que la formación y la excreción de bilis sí aumentan con los suplementos de taurina. Se sabe que las mujeres tienen una habilidad menor para producir taurina.

    La fibrosis quística frecuentemente resulta en una deficiencia de ácidos grasos esenciales y otros nutrientes solubles en grasa. Estas deficiencias pueden a veces ser corregidas por la administración de enzimas pancreáticas, sin embargo, algunos pacientes con fibrosis quística también presentan una anormalidad en la función biliar que resulta en una mala absorción de las grasas. Esta anormalidad parece ser debida en parte a una deficiencia de taurina, la cual juega un rol clave en la acción digestiva de la bilis. En un estudio realizado con ocho pacientes con fibrosis quística y mala absorción de grasas que recibieron taurina (30mg/kg peso/día) o un placebo, por una semana, la suplementación con taurina mejoró significativamente la absorción de las grasas.


    Protege las membranas de las células y aumenta el tiempo de reacción y el desarrollo del sistema nervioso

    En la epilepsia se ha demostrado que la taurina disminuye la frecuencia de las crisis convulsivas en varios modelos animales, y tuvo también una "actividad antiepiléptica definitiva potente y de larga duración" en un grupo de epilépticos que no respondieron a los medicamentos convencionales. Este efecto antiepiléptico fue visto con dosis entre 200 y 1500mg al día de taurina. Se sabe que este aminoácido se encuentra principalmente en las áreas de alta actividad eléctrica, tales como el ojo, el cerebro y el corazón, y una de la funciones de la taurina, quizás la más importante, es estabilizar las membranas de las células nerviosas. Si la membrana de la célula está eléctricamente inestable, la célula nerviosa puede disparar el impulso demasiado rápido y erráticamente, lo cual puede causar algunas formas de epilepsia.

    Otra teoría sostiene que es causada por cantidades anormales de ácido glutámico en el cerebro. De acuerdo a esta teoría, la taurina trabaja normalizando los niveles de ácido glutámico. Algunos estudios demuestran que la falta de taurina durante las 2 primeras semanas de vida, afecta permanentemente el nivel de algunos aminoácidos en el cerebro. El nivel aumentado de ácido glutámico puede hacer a un organismo más propenso a las crisis convulsivas durante ciertas situaciones de estrés, tales como una fiebre alta, estimulación excesiva, trauma, cambios dietéticos o cualquiera de estas circunstancias en combinación con factores genéticos o daño cerebral. Existen algunos estudios que contradicen estas propiedades de la taurina, no siendo de beneficio en algunos casos de epilepsia, por lo tanto se hace evidente que se requieren investigaciones adicionales.

    También se han hecho estudios con relación al uso de la taurina en el síndrome de abstinencia del alcohol. A 22 pacientes hospitalizados por síndrome abstinencia por alcohol se les proporcionó taurina, 1 gramo 3 veces al día por 7 días. De estos pacientes solamente el 14% desarrolló delirio y alucinaciones (síntomas severos de la abstinencia del alcohol), comparado con 45% de un grupo de pacientes similares que no recibieron taurina. La taurina también disminuye las molestias en el síndrome de abstinencia por adicción a la morfina.

    Respecto de su toxicidad, se puede decir que es generalmente bien tolerada y no se han reportado serios efectos colaterales a las dosis terapéuticas usuales de 1-3 gramos al día. Los pacientes con enfermedad hepática han sido tratados con taurina con hasta 18 gramos durante 6 meses (para aliviar los calambres musculares, dolorosos), sin problemas aparentes.

    A pesar de los muchos estudios clínicos, lo cierto es que la dosis óptima de taurina no se conoce. En general los médicos prescriben de 500 a 1000mg, 2 a 3 veces al día, para adultos.


    Actúa como antioxidante y osmorregulador

    Una de las principales funciones de la taurina además de las descriptas anteriormente, está relacionada con su capacidad para capturar moléculas prooxidantes (que producen daño celular), y con su función como osmoregulador.

    Con respecto a su capacidad antioxidante, se ha descrito que la taurina forma compuestos más estables a partir del hipoclorito, en células sanguíneas (granulocitos y neutrofilos). Esta sustancia es un potente agente oxidante, capaz de alterar la función y estructura de un número de substancias biológicamente activas tales como carbohidratos, uniones peptídicas, ácidos nucleicos y aminoácidos.

    Se ha encontrado que tiene un rol protector del daño causado por radicales libres, específicamente en la intoxicación hepática con tetracloruro de carbono. Este hecho puede ser de importancia desde un punto de vista terapéutico si se demuestra que la taurina puede proteger del daño hepático producido por los xenobióticos, como drogas y alcohol. En otros estudios, realizados en hamsters, se observó que la taurina protege a las células de los bronquiolos de alteraciones producidas por el óxido nitroso (NO2) agente que está presente en el aire contaminado, producto de la combustión de los gases de los automóviles y en el humo del cigarrillo.

    En experimentos en células linfoblásticas in vitro, se ha descripto el rol protector de la taurina contra el efecto tóxico del ácido retinoico, además se conoce que en este u otros sistemas la taurina también regula las condiciones de iso-osmoralidad de las células. De hecho, algunos estudios demuestran que la taurina tiene un rol protector de los efectos oxidantes de algunas substancias regulando la permeabilidad a iones y al agua.

    En síntesis, la taurina tiene la capacidad de proteger a las células de los daños causados por sustancias oxidantes, aunque aún restan aclarar algunos aspectos relacionados con su mecanismo de acción.


    Taurina y ejercicio

    El ejercicio intenso y las situaciones de estrés provocan una disminución de los niveles de taurina en el organismo. Estudios realizados en ratas han mostrado que los niveles de taurina disminuyen significativamente en todos los músculos luego del ejercicio, independientemente de la duración, pero esta disminución resultó específica para los músculos predominantemente rápidos (en este caso el gastrocnemius), luego de correr en cinta durante 30, 60 o 100 minutos, sin embargo las concentraciones en plasma sanguíneo permanecieron sin cambios. Otro experimento llevado a cabo también con ratas concluyó que las fibras musculares depletadas de taurina producen significativamente menos fuerza que las que no lo están, pero no se puede afirmar que la taurina ayuda a mantener la fuerza durante ejercicios prolongados.

    La excreción de taurina en orina aumenta inmediatamente post competición, y esa taurina parece provenir del músculo, por lo que dicho incremento podría ser utilizado como indicador del daño muscular que ocurre durante el ejercicio agotador.

    Se sabe que al igual que la glutamina, es un importante agente anticatabólico, ayuda al crecimiento de las fibras musculares cuando se complementa con un entrenamiento de alta intensidad.

    Se ha propuesto que la taurina provoca una respuesta muscular específica: las fibras rápidas se ven afectadas más que las lentas.

    La taurina participa en el mecanismo excitación - contracción del músculo esquelético, lo que significa que afecta la transmisión de una señal eléctrica hacia las fibras musculares. Esta función es de especial interés, puesto que si la transmisión del impulso nervioso a nivel neuromuscular no se realiza correctamente, la contracción muscular se verá alterada y no se logrará un rendimiento deportivo óptimo. Además existen evidencias de que actúa como un neurotransmisor (un mensajero químico para el sistema nervioso).

    Por otra parte se ha observado una relación directa entre la suplementación con taurina y el incremento de síntesis proteica, deteniendo la tasa de catabolismo inducido por el estrés o el entrenamiento intenso. Esto redundaría en un incremento de la masa muscular magra.

    En cuanto al rol que cumpliría en el estrés oxidativo y el daño del tejido muscular inducidos por el ejercicio, se sabe que como la taurina está presente en altas concentraciones en el músculo esquelético, podría participar en la defensa contra el daño mediado por radicales libres. Un estudio realizado en el año 2002, ha demostrado que la taurina posee un efecto citoprotector, atenuando los daños inducidos por el ejercicio. El estudio consistió en suplementar la bebida de un grupo de ratas con 3% de taurina durante 1 mes, comparándose con otro grupo al que se les administró -alanina, el inhibidor competitivo del transporte de taurina y con un grupo control sin suplementar. La peroxidación lipídica se incrementó significativamente con el ejercicio en los músculos digitorium longus (EDL) y gastrocnemius (GAST). Tanto la taurina como la β-alanina bloquearon completamente la peroxidación en el EDL, pero no tuvieron efecto sobre el GAST. El contenido de la enzima citosólica lactato deshidrogenasa (LDH) disminuyó significativamente con el ejercicio en el GLAST, y este efecto fue atenuado tanto por la taurina como por la -alanina.

    La performance en la cinta, medida por una escala subjetiva, fue mejor en el grupo suplementado con taurina, y hubo una pérdida de peso significativa en las ratas tratadas con -alanina, 24 horas después del ejercicio.


    Alimentos y suplementos con taurina

    Los alimentos que poseen un contenido mayor de taurina son principalmente los de origen animal. En orden de mayor a menor contenido se encuentran: el pulpo, pescado, pollo (pierna, luego pechuga), cerdo, camarón y vaca. Luego le sigue la leche de vaca (no procesada).

    Las fuentes de origen vegetal, aunque tienen menor contenido de taurina, igualmente han sido importantes en el suministro de la misma, y son las oleaginosas y leguminosas las que tienen mayor contenido. De mayor a menor se encuentran: avellana, poroto, soja (cruda), almendra, garbanzo, lenteja, alubia, haba, semilla de calabaza y poroto negro. También se sabe que las algas son una fuente de taurina, como así también la levadura de cerveza.

    La mayoría de las personas ve satisfechas sus necesidades de taurina con los alimentos de su dieta, y a menos que sea un vegetariano estricto, no sería necesaria una suplementación de este aminoácido.

    La forma de asegurar una ingesta adecuada de taurina se realiza mediante una dieta rica en proteínas (sobretodo de origen animal) y con una cantidad adicional de suplementos de taurina, si la dieta es deficiente. La dosis diaria recomendada de suplementos de taurina son de 1500mg (separadas en 3 dosis de 500mg) para adultos tomados preferentemente antes del entrenamiento.

    Ningún estudio relacionado con la taurina, ha demostrado producir toxicidad ni efectos secundarios incluso a dosis altas (de hasta 18 gramos diarios). De hecho, la taurina es en general muy bien tolerada.

    Respecto de las bebidas energizantes que se comercializan en la actualidad y que son muy populares, se puede decir que la dosis de taurina en ellas es variable. Suele ser de unos 100mg por 250 ml de bebida (aunque algunas llegan a 1g y más). Uno de los posibles beneficios que la taurina produciría a los culturistas y otros atletas es la mejora de la función cardíaca durante el ejercicio.

    Un estudio realizado en el año 2001 investigó los efectos de una bebida energizante muy popular en EE.UU, que incluye taurina, cafeína y glucuronolactona entre sus ingredientes. Las mediciones incluyeron la performance psicomotriz (tiempo de reacción, concentración y memoria), y la resistencia física. En comparación con bebidas control, la bebida estudiada mejoró la resistencia aeróbica y anaeróbica en cicloergómetros, y los parámetros cognitivos estudiados (Alford, 2001).

    Otra investigación realizada con el método doble ciego, con la misma bebida energética del estudio anterior, indagó acerca del tiempo de reacción y las modificaciones del carácter, los estados de bienestar y la sensación de extroversión social. Concluyeron que la mezcla de los tres ingredientes de esta bebida, poseen efectos positivos sobre la performance mental y el carácter. Se ha propuesto que estos efectos podrían estar mediados por la acción de la cafeína sobre receptores purinérgicos y por la modulación de la taurina de esos receptores (Seidl, 2000)

    Sin embargo, es evidente que no existe forma de poder aislar el efecto exclusivo de la taurina, por lo tanto estos estudios deben ser analizados con sumo cuidado.


    Bibliografía

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    Las autoras son licenciadas en neurobiología y en nutrición respectivamente.

  2. Taurina #2
    tricePratops
    Taurina revierte la rigidez vascular en fumadores
    Un equipo del Hospital de Beaumont, en Dublín, ha observado que la vitamina C y la taurina, un aminoácido presente en el pescado, revierten la respuesta anónmala de los vasos sanguíneos asociada al hábito tabáquico. Y científicos de la Universidad de Iowa han visto que el alopurinol frena la vasoconstricción arterial.

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    La vitamina C y la taurina, un aminoácido del pescado, revierten la respuesta anómala de los vasos sanguíneos asociada al tabaco. Se trata de un hallazgo que podría contribuir a la comprensión de cómo el tabaco provoca el "endurecimiento de las arterias", según un estudio irlandés que se publica hoy en "Circulation".

    En un segundo trabajo, un equipo de científicos estadounidenses ha demostrado que un fármaco usado en el tratamiento de la gota, el alopurinol, frena rápidamente la vasoconstricción anómala de los vasos sanguíneos que provoca el tabaco. "El hábito tabáquico hace que los vasos sanguíneos se comporten como elementos rígidos en lugar de flexibles, impidiendo que se puedan dilatar en respuesta al aumento del flujo de la sangre", explica David J. Bouchier-Hayes, principal autor del estudio de la taurina y profesor de cirugía en la Escuela Real de Cirujanos del Hospital Beaumont, en Dublín.

    Se trata de una condición llamada disfunción endotelial, uno de los primeros síntomas de la arteriosclerosis. "No tratamos de encontrar una terapia para el consumo de tabaco, porque pensamos que el mejor remedio es dejar de fumar", añade Bouchier-Hayes. No obstante, "los fumadores proporcionan un buen modelo clínico para el tratamiento de la disfunción endotelial".

    El equipo de Bauchier-Hayes seleccionó a un total de 15 fumadores sanos de entre 20 y 37 años de edad, y a otros 15 sujetos sanos no fumadores. A los fumadores se les administraban bien dos gramos diarios de vitamina C durante cinco días, o bien 1,5 gramos diarios de taurina. Después, descansaron durante un periodo de dos semanas, e intercambiaron la terapia durante otros cinco días.

    Los investigadores evaluaron el funcionamiento de los vasos sanguíneos a través de la dilatación mediada por flujo (DMF), que registra ecografías del diámetro de los vasos en el brazo, tras colocar un torniquete en el antebrazo. El aumento del diámetro tras el DMF indicaba una buena función endotelial. Evaluaron la DMF antes y después del suplemento de vitamina C y taurina.

    Función normal

    Los investigadores señalan que la taurina restablece la función normal de los vasos según las medidas de DMF. Al comienzo del estudio, el diámetro de los vasos sanguíneos en los no fumadores era de 3,39 mm y en los fumadores de 3,33. Antes del tratamiento, la DMF aumentó la dilatación en los no fumadores hasta 3,7 mm, mientras que los vasos de los fumadores permanecieron invariables a partir de los 3,36 tras la DMF. Cuando tomaban vitamina C, el diámetro en los fumadores aumentaba hasta 3,45 mm tras la DMF, y cuando recibían taurina, su respuesta era la misma que en los no fumadores, llegando a 3,7 mm tras el DMF.

    La taurina está presente en muchos alimentos, sobre todo en el pescado. El suplemento de taurina utilizado en el estudio era el equivalente al presente en una ración de pescado. "Los estudios proporcionan más datos sobre los efectos dañinos del hábito tabáquico en los vasos sanguíneos", comenta en "Circulation" Sidney Smith, ex presidente de la Asociación Americana del Corazón.

    Diferente dilatación

    "Los tratamientos que resultan eficaces en fumadores son, del mismo modo, aplicables en las personas no fumadoras que sufren la misma disfunción endotelial", según ha explicado William G. Haynes, principal autor del estudio con alopurinol que se publica hoy en "Circulation" y profesor de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Iowa. En el estudio participaron por un lado 14 fumadores compulsivos con edades comprendidas entre los 18 y los 85 años, y por otro 14 individuos más que se correspondían en edad y sexo con los anteriores, pero que no eran fumadores. Haynes y su equipo evaluaron el funcionamiento de los vasos sanguíneos antes y después del tratamiento. Un grupo recibió una única dosis de 600 mg de alopurinol y el otro no recibió nada durante el día del estudio.

    En el comienzo de la investigación los fumadores tenían dañado el funcionamiento de sus vasos sanguíneos al medir su dilatación en respuesta a la estimulación de acetilcolina. La variación en la dilatación producida por la acetilcolina era mucho menor en fumadores (254 por ciento) que en los no fumadores (390 por ciento). Tras recibir alopurinol, la respuesta de los fumadores a la acetilcolina ascendió hasta el 463 por ciento, mientras que en los no fumadores permaneció invariable (401 por ciento).



    Fuente: Diariomedico.com

  3. Taurina #3
    rafaVM
    Me han mandado tomar "ergytaurina" porque los niveles de taurina los tenía bajos y viendo este reportaje veo que no me va a venir nada mal... Sin embargo la treonina, la prolina y la fosfoetanolamina también los tengo bastante bajos y para eso no me han mandado tomar nada, no lo han considerado por lo visto de gran importancia.
    ¿Alguien me sabría decir algo respecto a eso?
    Gracias, un saludo.

  4. Taurina #4
    cellmaxx
    gran aporte compañero,tenia lijeras dudas de la taurina,aun no lo he acavado de leer,pero lo are,gracias compañero!es un tanto curioso los efectos de la taurina,segun como vea intentare hacer un post resumiendo este testamento!

    un saludo

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